martes, 12 de octubre de 2010

"Ornamento y delito"- Adolf Loos


El ensayo “ Ornamento y Delito” de Adolf Loos, una sátira contra el ornamento y la artesanía nos da una perspectiva de lo que Loos llega a concluir tras un análisis del ornamento como núcleo central del proceso decorativo. Desde el siglo XVIII ha sido estudiado su comportamiento y sus implicaciones en el ser social, cuales fueron las razones que condujeron a nuestros antepasados a desarrollarlo.  Loos critica la tradición de seguir usándolo y como esto no permite que las sociedades evolucionen.

Adolf Loos polemizo con los modernistas, que formaban parte de la Secesión de Viena, ellos representaban un punto de vista antagónico de la arquitectura por lo que fue considerado uno de los precursores del racionalismo arquitectónico.
Sin embargo la ideología modernista no nace con Loos, anteriormente Friedrich Shinkel, arquitecto alemán neoclasicista comienza a innovar contra las convenciones evitadas del historicist. Parecía señalar la manera a una arquitectura “modernista” limpio y alineada que luego llegó a ser prominente en Alemania solamente hacia el principio del siglo XX.

Pero como llego Loos a concluir esta sátira contra el ornamento?
Uno de los principales temas de su pensamiento al principio fue “la arquitectura pertenece a la cultura, es una de sus manifestaciones.”
La cultura para Loos es entonces “aquel equilibrio de la persona interior y exterior, lo único que posibilita un actuar y un pensar razonable”.  Esto significa el desarrollo interno del hombre va a coincidir con su desarrollo externo- en la elaboración de objetos- para relacionarse así con la realidad de su tiempo y con su naturaleza.
“ Si se muestran las vasijas que un pueblo produjo se puede decir , en general, que tipo de pueblo era y en que estadio cultural se encontraba”

En efecto, los objetos de uso reflejan la evolución de la conducta humana. “ No nos sentamos así porque un carpintero haya hecho de tal o cual forma un sillón, sino que el carpintero realiza el sillón de esa manera porque nosotros queremos sentarnos como lo hacemos”.
Loos tiene razón “Las cosas se vuelven espejo de una civilización.” Por eso mismo el se pone encontra de esto en su país, con la educación que hay.
“ Puedo aceptar el ornamento de los Africanos, de los Persas, de la mujer Slovak y de mi zapatero, porque ellos no tienen otros medios para alcanzar estados elevados del ser. Nosotros en la otra mano, poseemos el arte que ha sustituido el ornamento.”
En este frase se puede ver la arrogancia de Loos en el sentido de ver su raza, Europa como la civilización mas avanzada, y referirse a las demás como inferiros debido al uso del ornamento en sus objetos diarios.

En 1893 Loos llega a Estados Unidos, a la escuela de Chicago donde se ve influenciado por las tendencias anglosajonas y por el funcionalismo que se estaba desarrollando. Se pone en contacto con Louis H Sullivan, uno de los principales arquitectos modernistas de Chicago del cual llega a aprender un montón así como de la misma cultura Americana. Resulta que tenían ideas semejantes pero de diferentes orígenes. Sullivan creía que “Redundaría en nuestro beneficio estético si nos abstuviéramos por completo del uso del
ornamento por un período de años, para que nuestro pensamiento se concentrase vivamente en la producción de edificios bien formados y airosos en su desnudez .” Loos se confesó entusiasta partidario del progreso; para el America era una tierra de hombres libres, de gente pegada a la realidad, sin supersticiones ni falsas tradiciones. Sin embargo no compartían exactamente las mismas idea por eso mas tarde con el apogeo de la modernidad y el funcionalismo en la arquitectura Sullivan defiende la creación de una auténtica arquitectura americana no contaminada por modelos extranjeros, especialmente los europeos.

Entonces después de sus viajes Loos vuelve a casa y busca crear un impacto en Austria, es ahí cuando después de estar en Nueva Guinea y ver a los negros tatuados en la cara y en el cuerpo que hace la comparación del ornamento como un delito. “El Papúa se hace tatuajes en la piel, en el bote que emplea, en los remos, en fin, en todo lo que tiene a su alcance. No es un delincuente. El hombre moderno que se tatúa es un delincuente o un degenerado.” Loos afirma esta sátira con tal de hacer un impacto a su alrededor y que la gente vea como no es “normal” para ellos como civilización que hagan ornamento como la etnia de los Papua.

Entonces porque es que Loos considera el ornamento un “delito”? No se trata tanto del ornamento como un delito, el delito es el del hombre, que no usa su capacidad de hacer y usar nuevos ornamentos.
Esto es lo que Loos quería, además que quería que se reconocieran la verdad: el ornamento estaba perdiendo su relevancia en la arquitectura moderna y el diseño. Estaban entrando en una nueva época, con la aparición de la pantalla, el cine todo a su alrededor se estaba modernizando mientras que la arquitectura se mantenía en ideologías pasadas, que si en su momento fueron manifestaciones de una cultura en un tiempo determinado, pero no se podía quedar estancada en el pasado.

El ornamento fue una victima, el punto de ataque de Loos para poder expresar su acometido, su decepción hacia el ser humano de no poder innovar.
Tras aclarar lo anterior, es necesario también expurgar el nombre del ornamento, que según el historiador y critico alemán, Otto- Schulze-Elberfeld dice, “El ornamento genuino es un lenguaje, el cual tiene un rol comunicativo que cumplir .”
Lo que Otto Schulze- Elberfeld creía era que los arquitectos y diseñadores trabajaban de manera fluida el ornamento especifico y genuino y esto eventualmente condenaría el “ ornamento simbólico”.

En conclusión el ensayo de Adolf Loos “ Ornamento y Delito”  si trata de una sátira atacando el ornamento pero no es el ornamento su objetivo, si no la evolución del hombre y su decepción en la cultura Europea que en ese momento no estaba buscando innovar como la Americana. America en ese entonces significaba el continente nuevo, libre, no tradicional mientras que Europa muy cultural y con su larga historia y tradiciones no parecía tener la capacidad de innovar. Fue aquí cuando Loos asume una actitud arrogante y exige a los austriacos a pensar en su educación y su evolución superior a la de las demás etnias. Así que si su sátira contra el ornamento inicio discusiones, preguntas y con el tiempo nuevos pensamientos hacia la modernización e innovación del objeto diario del ser humano y con sigo la arquitectura y demás artes aplicadas.






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